Detalles

La ciudad muta en los detalles. Vas por avenida peatonal, la cuarta, digamos, y te ofrecen un paraguas:
-¡Paraguas!

Pero la voz ya es un detalle. Porque el acento es africano. Entonces uno se percata. Que algo cambia. Cuando pasa un taxi y el conductor tiene barba negra y un sombrero negro muy alado y patillas como rizos.

Y sí. Por ejemplo, hace muchos años, un detalle eran los que cuidaban carros. Hoy son cosa indispensable. Algunos son hasta amigos, y yo hoy no dejaría mi carro sin nadie que me le eche un ojo.

Quién sabe. Seguro, al terminar esta década, todos los taxistas lean la torá. Y el dueño de la paragüería sea de Nigeria, y me venda el pan un prusiano (y bien, yo le compro salchichas muniquesas a una pareja de rubios que ponen su puestito en la feria de Santa Ana los domingos).

No me molesta, explico: yo siempre creí que a San José le faltaban dinamismo y gente nueva. Es que no me daba/doy cuenta. Que los detalles son cosas chiquitas que hacen mundos nuevos. Y que yo me pongo viejo.

Anuncios
  1. Deja un comentario

Dejá un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: